La ventana es como un ojo que mira hacia la ciudad. Una ventana diminuta en donde caben las cosas: la casa del vecino, las chimeneas, los árboles y los techos que tapizan el aire. Hay alguien -- tú -- que está sentado viendo cómo es el horizonte y las nubes que se anidan silenciosas en el cielo de cobalto. Si te sientas frente a la ventana puedes tomar una fruta madura y morderla, dulcemente, como si soñaras.. Si estás ante la ventana puedes respirar el aroma del concreto mezclándose en el aire frutal. Si te encuentras delante de la ventana puedes oír el aire sonoro en la distancia, y si escuchas tú corazón crece y despide la sangre, latiendo aunado al sonido del silencio en el espacio infinito.
2 comentarios:
A mi me gustan las ventanas. Pero no por las mañanas cuando hay demasiada luz y lo único que quiero es seguir durmiendo, pero en las noches las ventanas son más interesantes porque la mayor parte de la gente aburrida duerme y cualquier cosa está a punto de suceder (aunque nunca suceda la expectactión es lo que cuenta)
ooh que bello, estoy de acuerdo, lástima que en mi ventana no se puedan ver tantas cosas, pero aún así hasta los grises pasillos tienen su encanto. Sigue siendo un ojo que mira al exterior. :)
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