lunes 25 de mayo de 2009

SI YO NO ESTUVIERA AQUÍ

Lo breve de la existencia me hace pensar en el momento en que ya no esté. Soy un diminuta mota de polvo en el viaje estelar, entre el cúmulo de galaxias que pueblan un universo que desconozco, que ni siquiera alcanzo a imaginar.
Se han llevado el universo, alguien lo tomo y ahora me lo regresa empaquetado y diminuto, insignificante ante el tiempo que me toca vivir. Soy adulto y el asombro se ha diluido. El universo y su tiempo ya no es como cuando los imaginé de niño.
Si no estuviera aquí quedaría una mínima muesca en la existencia de quienes he conocido, quedaría el recuerdo y luego el vacío. El tiempo para el niño pasa siempre, por eso una ausencia él puede representarla como absoluta. Así que, mientras escribo me doy cuenta de que los demás no están y me pienso como niño y me digo que algún día o en algún instante los volveré a ver. Tal vez sea por la mañana, tal vez sea en una semana y tal vez no sea nunca. Y eso me hace estremecer.
Si él, quien fui, estuvieran aquí la vida sería diferente, pero el tiempo a barrido los juguetes, se ha llevado los algódones de azúcar, las tardes en el parque, la pesadilla de la noche, las puertas secretas, los pantalones cortos y las rodillas sucias, y también el universo infinito.
Esperare, tal vez no es tan tarde y el tiempo me perdone y me deje algo del niño que fui.

martes 5 de mayo de 2009

LOS LIBROS TIENEN LA PALABRA

Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.

Paul Valéry

martes 28 de abril de 2009

CONTAGIO




La ciudad ha pasado a ser siniestra.
Caras que viajan en vagones con la boca cubierta. No se puede leer en esos rostros, se adivina una expresión temerosa, pero higiénica, enferma de miedo y limpieza. Horror a tocar las cosas. Una ciudad que se hunde, mientras el mar de vehículos lo inunda todo, hasta el garage de la casa.
El oído atento a cualquier carraspeo, un estornudo puede arrancar la angustia, la gente seguramente no sonrie. Se tapa la boca para no dejar escapar el último suspiro. Gritar y no saber como, simplemente dejándose llevar entre el rumor de catastrofes y atenta a la enfermedad, invisble y que se propaga por el aire, que se adhiere a los objetos, que se oculta en los desconocidos.
Mientras los inútiles mienten en la radio, los periódicos, la televisión, recomiendan calma. Ellos no la tienen, tampoco saben lo que sucede. Otros necesitan creerles, pero no saben como, tampoco para que, la realidad escupe en la cara.
Habrá que encerrarse, volverse un ermitaño mientras el peligro pase. Y la pesadilla asola la realidad y donde parece que no ocurre nada, hay un aire de mortandad. Si, seguimos vivos, se escucha tu respiración.
Pero, la muerte es contagiosa, la vida no.

viernes 3 de abril de 2009

LOS ANIMALES NO MUEREN





El título de esta entrada no tiene como intención el decir que los animales no sienten.

"I don´t live today" decía Jimmy Hendrix mientras manoteaba su guitarra con maestría. A veces uno tiene ganas de no despertar jamás. Hay días así. Y uno se transmuta en un ente, en un algo que respira.
Los mexicanos tenemos un sentido de la muerte perverso. Casi la tuteamos, aunque en el fondo tal vez sea un miedo profundo.
¿Pero será la mortalidad sólo del hombre que interpreta el significado de la muerte?
Los animales no lo saben, ¿Sufren por la muerte que no llega? Para saber que la muerte existe hay que concebirla, idearla, imaginarla y eso es lo que hace tan poderosa: lo ominoso. De lo contrario sería entonces solamente un acto meramente biológico y natural, pero somos nosotros los que le damos otra dimensión.


Woody Allen dice: "No me interesa la muerte, pero no quiero estar allí cuando suceda".

jueves 26 de marzo de 2009

FRENTE A LA VENTANA

La ventana es como un ojo que mira hacia la ciudad. Una ventana diminuta en donde caben las cosas: la casa del vecino, las chimeneas, los árboles y los techos que tapizan el aire. Hay alguien -- tú -- que está sentado viendo cómo es el horizonte y las nubes que se anidan silenciosas en el cielo de cobalto. Si te sientas frente a la ventana puedes tomar una fruta madura y morderla, dulcemente, como si soñaras.. Si estás ante la ventana puedes respirar el aroma del concreto mezclándose en el aire frutal. Si te encuentras delante de la ventana puedes oír el aire sonoro en la distancia, y si escuchas tú corazón crece y despide la sangre, latiendo aunado al sonido del silencio en el espacio infinito.

sábado 21 de marzo de 2009

LA LOCURA Y SU LENGUAJE SECRETO





La locura tiene un lenguaje secreto, la realidad más allá de lo evidente, expresar fuera de lo convencional. Lacan decía que el loco habla un lenguaje que el mismo no entiende. Quién enloquece se rebela y revela ante lo evidente.
Para el cuerdo, su cordura es una forma consensuada de su locura particular, una forma de hacer evidente ese lenguaje secreto. En otras palabras, los cuerdos pensamos que compartimos formas de pensar, pero en el fondo todo esto es una ilusión. Nadie hace ver al otro, con quien se comunica, exactamente lo que desea. A veces, se escribe algo, luego al releer, tiempo después, no se lee de la misma manera.
La locura es secreta.
¿Cómo pensar como un loco desde nuestra cordura? Imposible.

miércoles 18 de marzo de 2009

Cuerpo infantil, primeros pasos




Fui el pequeño y he chupado el caramelo de esta vida, del que me quedan manos pegajosas.
En este cuerpo desvencijado asoma el juguete roto, el dimnuto corazón, de niño. No soy el mismo, no soy más el cachorro, la pelota del destino, el vientre de uva y pastel de lodo; no, demabulo por el mundo, no voy en bicicleta, avanzo a pié, como al caminar el primer día, a tientas y guardando el equilibrio. Y extraño tanto las bancas de mi parque y alzarme para alcanzar la mermelada o el cielo. Así, he sido mi cuerpo como las nubes que se desilvanan en la tarde, que se extienden y pierden su inocencia algodonoza. Y me pienso así, con ese balbuceo de nene: te extraño tanto a veces, aquí oculto y resguradado pedacito de carne, bebé.
¿Volveré a la infancia? ... Así como van los niños, fieles a luz de su amigo sol.