miércoles 8 de junio de 2011

DIVAGACIONES EN VAGONES


Hoy presentamos: La criatura y sus palabras


En el metro mientras viajo cruzando la ciudad escribo en mi celular. Uso el móvil y dejo el automóvil en casa, para no perder tiempo en el estacionamiento en que se convierte la ciudad, especialmente en horas pico. Y soy de los pocos que teclean historias y escriben mientras viajan, en la intimidad que da el ser un desconocido. Y luego vengo y publico esto para el público que no me ve en público.



Tengo tendencia hablar de cosas comunes, que luego se me vuelven metafísicas. Aunque coincido con Pessoa cuando dice algo así como: la metafísica no existe. El pensamiento es la mosca metafísica que vuela y que a veces se posa en la realidad. Hay personas que se desplazan en la realidad a gran velocidad, son las mismas que se estrellan contra las paredes del pensamiento, contra las invicibles paredes del pensamiento, a veces chocan insistentemente hasta la locura. Aún no sé que podría ser mejor si la vida en la realidad o en el pensamiento, las ideas dan vida o matan. La palabra es un pequeño y defectuoso dios que reconstruye la vida a partir de los cadáveres.

Me pregunto lo que pasaría si algún desconocido tomara mi computadora y se encontrara con mis textos, mis notas y mensajes. Un mundo raro, sería así al menos para quien lo hiciera. Me acuerdo del cuento de Borges, en que el viejo Borges se encuentra con el joven Borges. Sí, así pasan los años en el mundo singular que hemos construido, a base de experiencias y pensamientos particulares, sumergidos en nuestro cuerpo y en el del que fuimos y seremos. Como el Dr. Frankenstein y su critatura es la historia del pensamiento y la realidad, de la vida sacada de la muerte.

viernes 4 de marzo de 2011

LA MUCHEDUMBRE Y EL ASTROLABIO


Las muchedumbres son aterradoras y yo soy solitario. Así que, en la intimidad vuelvo a apuntalar el astrolabio para ver las estrellas y su muchedumbre. Si mi existencia vale algo, que sea por mis palabras, esos astros que viajan más allá de este instante.
Vagaré pues por los imprecisos espacios de la noche que no es más que el universo en el cual navego mínimamente. Somos diminutos seres en busca de sentido y la justificación de nuestros breve tiempo en la vida.
Sólo que ahora también escucharé, no solamente diré, habrá que desplazarse en la música de las esferas, por los recovecos del ser y dejarse llevar hacia donde vaya la última nota.

sábado 7 de agosto de 2010

MOSQUITEROS


La trampa para atrapar una mosca es permitirle entrar, pero no salir. Como en este texto de Cortázar: Progreso y Retroceso, que debes revisar si quieres entender más de este texto.

Por la tarde al intentar salir del banco, sólo sentí el golpe en la cara y la rodilla. Me estrellé contra la puerta de cristal (que bonita palabra: "estrellarse" como si de repente uno puidera volverse el sol o la estrella polar). La gente del otro lado del cristal se sorprendió, no faltó quien riera. No me disculpe con la clásica sonrisa que me hubiera hecho sentir más idiota. Luego, mientras salía por la puerta, como debió haber sido desde un principio, pensé que la vida también tiene sus cristales.

Las trampas invisibles, intangibles, pero tan poderosas que nuestra mente suele fabricar para mantenernos bien peinados, impecables y casi virginales. Eso es fantasía, esas trampas no existen, sólo están en nuestra mente. Pero que va, me doy cuenta de que soy como una mosca en esta telaraña que teje el des(a)tino . Según una amiga que tiene poderes parasicológicos (es cierto, "yo nunca miento jovencito") estamos en una cárcel cósmica. Pienso que para mí lo que no nos permiten avanzar (si es que avanzar significa estar bien, no simplemente ir hacia adelante)tal vez sean esos cristales, llámese tercera dimensión, prejuicios, catastrofismos, desalientos, aunque lo más acertado sería llamarles miedos.

Una vida de miedos es una vida medio vivida. El salto hay que darlo en el vacío: lo que termina con la vida no es el golpe al caer (a veces uno vuela y no hay caída), sino el miedo a saltar. Para estar vivo hay que atreverse a ser. Así, pensando en eso, me fui por la calle, mientras me sobaba la frente. Todo debido al golpe estúpido que me había dado, bueno, que me había estado dando, desde hace tanto tantos años, y tanto tiempo, y tan necia, neciamente, neciamente, neciamente...

jueves 5 de agosto de 2010

VOLVERSE



Regresar es una ilusión, en realidad nunca se ha partido. Somos lo que hacemos y eso lo llevamos en nosotros a cada instante: la infancia y sus juguetes, la aventura de ser joven, el rostro de ella y sus palabras, la risa de los amigos, los sonidos que dan música, la muerte y su sueno, la vida y su suspiros.

La memoria captura y despliega los instantes, eso somos: solo tiempo, el tiempo que fluye.

Recoboro de este blog su escritura.

lunes 25 de mayo de 2009

SI YO NO ESTUVIERA AQUÍ

Lo breve de la existencia me hace pensar en el momento en que ya no esté. Soy un diminuta mota de polvo en el viaje estelar, entre el cúmulo de galaxias que pueblan un universo que desconozco, que ni siquiera alcanzo a imaginar.
Se han llevado el universo, alguien lo tomo y ahora me lo regresa empaquetado y diminuto, insignificante ante el tiempo que me toca vivir. Soy adulto y el asombro se ha diluido. El universo y su tiempo ya no es como cuando los imaginé de niño.
Si no estuviera aquí quedaría una mínima muesca en la existencia de quienes he conocido, quedaría el recuerdo y luego el vacío. El tiempo para el niño pasa siempre, por eso una ausencia él puede representarla como absoluta. Así que, mientras escribo me doy cuenta de que los demás no están y me pienso como niño y me digo que algún día o en algún instante los volveré a ver. Tal vez sea por la mañana, tal vez sea en una semana y tal vez no sea nunca. Y eso me hace estremecer.
Si él, quien fui, estuvieran aquí la vida sería diferente, pero el tiempo a barrido los juguetes, se ha llevado los algódones de azúcar, las tardes en el parque, la pesadilla de la noche, las puertas secretas, los pantalones cortos y las rodillas sucias, y también el universo infinito.
Esperare, tal vez no es tan tarde y el tiempo me perdone y me deje algo del niño que fui.

martes 28 de abril de 2009

CONTAGIO




La ciudad ha pasado a ser siniestra.
Caras que viajan en vagones con la boca cubierta. No se puede leer en esos rostros, se adivina una expresión temerosa, pero higiénica, enferma de miedo y limpieza. Horror a tocar las cosas. Una ciudad que se hunde, mientras el mar de vehículos lo inunda todo, hasta el garage de la casa.
El oído atento a cualquier carraspeo, un estornudo puede arrancar la angustia, la gente seguramente no sonrie. Se tapa la boca para no dejar escapar el último suspiro. Gritar y no saber como, simplemente dejándose llevar entre el rumor de catastrofes y atenta a la enfermedad, invisble y que se propaga por el aire, que se adhiere a los objetos, que se oculta en los desconocidos.
Mientras los inútiles mienten en la radio, los periódicos, la televisión, recomiendan calma. Ellos no la tienen, tampoco saben lo que sucede. Otros necesitan creerles, pero no saben como, tampoco para que, la realidad escupe en la cara.
Habrá que encerrarse, volverse un ermitaño mientras el peligro pase. Y la pesadilla asola la realidad y donde parece que no ocurre nada, hay un aire de mortandad. Si, seguimos vivos, se escucha tu respiración.
Pero, la muerte es contagiosa, la vida no.

viernes 3 de abril de 2009

LOS ANIMALES NO MUEREN





El título de esta entrada no tiene como intención el decir que los animales no sienten.

"I don´t live today" decía Jimmy Hendrix mientras manoteaba su guitarra con maestría. A veces uno tiene ganas de no despertar jamás. Hay días así. Y uno se transmuta en un ente, en un algo que respira.
Los mexicanos tenemos un sentido de la muerte perverso. Casi la tuteamos, aunque en el fondo tal vez sea un miedo profundo.
¿Pero será la mortalidad sólo del hombre que interpreta el significado de la muerte?
Los animales no lo saben, ¿Sufren por la muerte que no llega? Para saber que la muerte existe hay que concebirla, idearla, imaginarla y eso es lo que hace tan poderosa: lo ominoso. De lo contrario sería entonces solamente un acto meramente biológico y natural, pero somos nosotros los que le damos otra dimensión.


Woody Allen dice: "No me interesa la muerte, pero no quiero estar allí cuando suceda".