
Hoy presentamos: La criatura y sus palabras
En el metro mientras viajo cruzando la ciudad escribo en mi celular. Uso el móvil y dejo el automóvil en casa, para no perder tiempo en el estacionamiento en que se convierte la ciudad, especialmente en horas pico. Y soy de los pocos que teclean historias y escriben mientras viajan, en la intimidad que da el ser un desconocido. Y luego vengo y publico esto para el público que no me ve en público.
Tengo tendencia hablar de cosas comunes, que luego se me vuelven metafísicas. Aunque coincido con Pessoa cuando dice algo así como: la metafísica no existe. El pensamiento es la mosca metafísica que vuela y que a veces se posa en la realidad. Hay personas que se desplazan en la realidad a gran velocidad, son las mismas que se estrellan contra las paredes del pensamiento, contra las invicibles paredes del pensamiento, a veces chocan insistentemente hasta la locura. Aún no sé que podría ser mejor si la vida en la realidad o en el pensamiento, las ideas dan vida o matan. La palabra es un pequeño y defectuoso dios que reconstruye la vida a partir de los cadáveres.
Me pregunto lo que pasaría si algún desconocido tomara mi computadora y se encontrara con mis textos, mis notas y mensajes. Un mundo raro, sería así al menos para quien lo hiciera. Me acuerdo del cuento de Borges, en que el viejo Borges se encuentra con el joven Borges. Sí, así pasan los años en el mundo singular que hemos construido, a base de experiencias y pensamientos particulares, sumergidos en nuestro cuerpo y en el del que fuimos y seremos. Como el Dr. Frankenstein y su critatura es la historia del pensamiento y la realidad, de la vida sacada de la muerte.




